Martes, 03 Diciembre 2019 14:19

3 de diciembre: Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Los integrantes de la Red Interuniversitaria Latinoamericana y de Caribe de Discapacidad y Derechos Humanos, en atención a la conmemoración del 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad, expresamos:

Nuestro saludo solidario a las personas con discapacidad y sus familias de Latinoamérica que mantienen una lucha constante por la defensa de sus derechos, para lograr una vida digna. 

Nos preocupa la situación actual en la cual viven la mayoría de las personas con discapacidad y sus familias, lo cual se expresa en las condiciones de pobreza, falta de acceso a la educación, servicios de salud integrales y dignos, barreras a espacios públicos y a la comunicación, falta de transporte, etc., situaciones éstas, que tienen carácter estructural e histórico, producto de la exclusión, de la falta de políticas públicas, del no cumplimiento de la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, o de los marcos legales que se han definido en los diferentes países para preservarlos. 

Reconocemos que hay avances en algunas áreas, en algunos países, producto de las luchas constantes de las personas con discapacidad, sus familias y organizaciones. Sin embargo, esto aún es insuficiente para asegurar una vida digna. 

En estas luchas, reconocemos el esfuerzo de las mujeres, madres, compañeras, hijas, hermanas de personas con discapacidad, que tomando responsabilidades que los estados deberían asegurar, comprometen sus proyectos de vida, lo cual implica las posibilidades de desarrollo de ellas, de sus familias y de sus comunidades, contribuyendo a las inequidades de género, tan profundamente acendradas en Latinoamérica. 

Particular preocupación expresamos sobre las mujeres con discapacidad, si la situación de las personas con discapacidad es complicada, para las mujeres es aún mayor, porque sumando a la exclusión propia del sector, las mujeres reciben el impacto de la misoginia, el patriarcado y el sexismo. Esto se evidencia en la política pública en ausencia de la transversalización del enfoque de género, en la cultura y en algunas ocasiones desde la familia, frente a lo cual las mujeres con discapacidad tienen que hacer un sobreesfuerzo, para luchar por su inclusión y sobre todo por el respeto a sus derechos, particularmente al de su integridad. 

La situación de las infancias de los niños y niñas con discapacidad, llaman nuestra atención de manera significativa, debido a tres situaciones que preocupan: (1) No hay un claro lineamiento de atención a la primera infancia de los niños y niñas con discapacidad que asegure que en dicha momento del curso de vida se planteen las condiciones plenas para su desarrollo apoyando desde muy temprano la labor de crianza de las madres, padres o cuidadores (2)el acceso a la educación reconociendo y respondiendo desde la estructura de los sistemas educativas de cada país, las diferentes formas de la educación pertinentes para las singularidades y diferencias humanas que expresa cada niño, niña y joven con discapacidad. (3) la disponibilidad de servicios que contribuyan a la transformación de los niños, niñas, jóvenes y adultos de acuerdo a los requerimientos que plantean su rol en la sociedad, ya que ambas abren las posibilidades de inclusión y participación; y la ausencia de mecanismos de protección particularmente de la niñez institucionalizada.

A pesar de avanzar significativamente en el incremento de las poblaciones con discapacidades en la educación superior, nos sigue preocupando que aún persisten en muchas instituciones de educación superior de Latinoamérica la existencia de barreras para equiparar las oportunidades para el acceso a la formación técnica, tecnológica y profesional. 

Sobre la situación económica de las personas con discapacidad, es preocupante las altas tasas de desempleo que existen, a pesar de los esfuerzos de algunos países que han legislado sobre un porcentaje mínimo de fuerza laboral, sobre todo en el sector público. En donde no existe legislación al respecto y ni política pública que promueva la inserción laboral, la situación es aun mas dramática, empujado a la población con discapacidad a vivir en condiciones de pobreza y pobreza extrema. 

Sin desconocer el avance de algunos países en la generación de políticas sociales que hacen visible las realidades de las personas con discapacidades y que pueden estar planteando alternativas para el reconocimiento de sus derechos y el goce de una vida digna, dichas políticas, programas y proyectos de los gobiernos de turno, continúan segmentando cada humanidad al no lograr comprender las intersecciones que se dan entre discapacidad y género, raza, etnia, condición lingüística, clase social, entre otras, que llevan a configurar profundas condiciones de desventaja y vulnerabilidad que aún no son comprendidas para plantear las alternativas más prudentes. 

No podríamos dejar de expresar nuestra preocupación la causa de discapacidad que deja en el continente las acciones de “control de la protesta”, por parte de los Estados. Los estados de la región adoptaron los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley (1990), como instrumento básico que regula el uso proporcional de la fuerza, con el objetivo de reducir al mínimo los daños y lesiones, respetarán y protegerán la vida humana. Sin embargo, el número de personas que han perdido la vista, han tenido lesiones neurológicas o, han perdido la vida por el uso desproporcionado de armas y sobre todo armas letales, expresa la inobservancia a este instrumento y evidencia las graves violaciones al derecho a la vida. En este mismo escenario, muy parecido a los periodos de las dictaduras militares, se debe resaltar que estas acciones de “control de la protesta”, debido al uso de gases tóxico, también es una causante de discapacidad y particular preocupación representa, que el uso del terror como mecanismo de control social, es generador de igual manera de discapacidad psicosocial, lo cual quedó evidenciado en los documentos que dan cuenta de las consecuencias de la represión política, por la cual han atravesado varios países de la región. 

Por lo anterior, hacemos un llamado a la reflexión, sobre el uso de armas y mecanismos de control social que son generadores de discapacidad, ya que en las condiciones actuales la inclusión de personas con discapacidad representa un esfuerzo importante para los estados, que ellos mismos generan más discapacidad, será al final, una doble responsabilidad ética y política, razón por la cual, exigimos cordura y a la responsabilidad.

Por estas situaciones que nos preocupan, hacemos un llamado a los estados que, habiéndose comprometido con instrumentos internacionales de respeto a los derechos humanos, particularmente, la Convención Internacional de Derechos de Personas con Discapacidad, asuman el compromiso de la plena vigencia de los mismos para las personas con discapacidad. Que redoblen esfuerzos particularmente, en el diseño, implementación y armonización de las políticas públicas en los diferentes países por el fortalecimiento o re- construcción de un tejido social que configure nuevas realidades que legitimen las formas de existencia que nos expresan las personas con discapacidad como miembros de nuestras sociedades diversas, multiculturales, multilingües; que propenda a la inclusión de las personas con discapacidad y sus familias. 

A las sociedades Latinoamericanas, las cuales han sido siempre expresión de solidaridad y fraternidad, las invitamos a que se atrevan / avancen en re-configurar nuevas formas de percibir e interpretar la experiencia de la discapacidad y a las personas que lo experimentan....... a ver las personas con discapacidad con los ojos de la inclusión y el respeto. Nuestras sociedades han demostrado que son capaces de revolucionar la participación social si se quitan el velo del prejuicio y el estigma. 

A las instituciones de las que hacemos parte y, teniendo en cuenta nuestras misiones comprometidas con la formación de profesionales que aporten a la construcción de sociedades más justas y equitativas reiteramos nuestro compromiso de contribuir desde nuestro trabajo diario para construir universidades más accesibles y reconocedoras de las diferencias humanas. A la vez les solicitamos a las autoridades, que la administración esté en función de la academia y que esta sea construida bajo criterios de participación plena y equidad. 

Finalmente, reiteramos nuestra solidaridad con las personas con discapacidad, sus familias y cuidadores, reconocemos sus luchas como legítimas, las cuales contribuyen a hacer sociedades más incluyentes. En este 3 de diciembre del 2019, permítannos pensar como ustedes, futuros amigables que nos posibiliten la co-existencia tejiendo nuevas formas de un buen vivir re-constituyendo nuevas comunalidades, re-contrarnos en nuevas formas de diálogos reconocedores, para fundirnos en la Patria Grande Inclusiva.

Latinoamérica, 3 de diciembre de 2019