Viernes, 21 Diciembre 2018 22:00

Ecuador y el BID apuestan a la Inclusión

En Ecuador, el 56% de los niños con discapacidad no asiste a la escuela, de acuerdo a cifras del Ministerio de Educación de este país. Para aquellos que sí asisten, la falta de servicios especializados reduce la probabilidad de que terminen la educación media superior. Se estima que sólo un 11,9% de las personas con discapacidad ha accedido a la enseñanza secundaria, comparado con un 24,2% del resto de la población. 

La falta de servicios para personas con discapacidad también afecta a sus familiares, particularmente a aquellos dedicados a su atención. Muchos cuidadores presentan un síndrome de desgaste derivado de una sobrecarga de trabajo. Esta situación puede afectar la calidad de la atención que reciben las personas con discapacidad y alterar la salud física y mental del cuidador. 

La carencia actual en servicios aumenta la vulnerabilidad social y económica de las personas con discapacidad y de sus familias. Para hacer frente a estos retos, hay varias áreas en las cuales se puede empezar a trabajar. Se puede mejorar la forma en la que se conceptualiza y mide la discapacidad, de manera que se identifique a aquellas personas que requieren apoyo especial. Otra es cerrar la brecha de servicios sociales de calidad para las personas con discapacidad, en particular en educación. También se puede ofrecer apoyos a los cuidadores para evitar la sobrecarga de trabajo. 

En septiembre de 2018, el BID apoyó a Ecuador con un préstamo de 100 millones de dólares para hacer frente a estos retos. El proyecto tiene como objetivo respaldar a las personas con discapacidad en las diferentes etapas de su vida, desde la primera infancia hasta la vejez. 

El préstamo consta de tres componentes. El primero es un apoyo al Ministerio de Salud Pública para mejorar la manera en que se detecta a temprana edad la discapacidad mediante un nuevo instrumento de calificación integral que considera su ambiente, entorno social y condición física. 

El segundo componente es una mejora en los servicios educativos, con un especial enfoque en la educación especializada. Mediante un apoyo al Ministerio de Educación, se buscará regular la calidad de los contenidos de atención y gestión educativa de manera que las escuelas especializadas en discapacidad mantengan un mayor estándar en todas sus actividades. También se apoyará a los estudiantes con discapacidad auditiva y visual para que puedan realizar la prueba de bachiller de manera autónoma. 

Para El Equipo de este proyecto en el BID, regular la calidad de las escuelas inclusivas es un paso esencial para mejorar la educación de las personas con discapacidad. “Hoy en día, no existe ninguna medida de calidad sobre esta oferta educativa porque no hay estándares contra los cuales los estarías comparando, entonces no hay medida de calidad si no sabes cuál es el referente que debes cumplir o no”. 

El tercer componente es una norma para apoyar a los asistentes de las personas con discapacidad, mediante la cual se les dará una capacitación y certificación, y la opción de afiliarse a la seguridad social. Además, para evitar el síndrome de desgaste, se implementará una campaña de voluntariado para que, en la comunidad, existan asistentes sustitutos por horas. 

Al respecto de la capacitación y certificación de asistentes, se considera que podría representar una mejora importante en la atención que reciben las personas con discapacidad en su hogar. “Algo innovador del préstamo es que está apoyando, por primera vez, una norma que regula el servicio de cuidados”, apunta. “Se dirige principalmente a asistentes de personas con discapacidad severa que en Ecuador son más de un 90% mujeres, en su mayoría pobres, y quienes ofrecen servicios familiares no remunerados con calidad desconocida”. 

Estas acciones pueden tener un impacto sustancial sobre el desarrollo social e individual de las personas con discapacidad. 

“Pequeñas cosas nos hicieron ver que el problema no es la discapacidad, sino la infraestructura y los apoyos que había dentro de un país y un contexto comparado con el otro”. 

Las reformas que llevará a cabo Ecuador pueden ayudar a mejorar el contexto de las personas con discapacidad y transformar la manera en que la sociedad interactúa con ellas. 

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