Miércoles, 19 Septiembre 2018 00:34

Discapacidad, impostergable para el nuevo presidente

El próximo presidente de la República de Panamá debe tomarse en serio y como tema de Estado la situación de las personas con discapacidad; ya está bueno del discurso demagógico, que a las personas con discapacidad se les tome de bandera política, favoreciendo a unos pocos.

Los resultados saltan a la vista, altos índices de discapacitados en estado de penuria, mendicidad e indigencia, donde sus necesidades y pobreza aumentan día a día.

Demandamos una real y efectiva revolución sobre el enfoque de la discapacidad: priorizar en tecnologías, sustentándose en una visión de desarrollo, equidad y oportunidades laborales, frente a los elevados índices de desempleo.

Países como Colombia, México y España, ya cuentan con la licencia gratuita para el uso del programa lector de pantalla para las personas con discapacidad visual, facilitándoles el uso de la computadora a miles de ciegos, sin embargo, Panamá ni se ha enterado.

En cuanto al alto costo de la vida, hace poco, la Apede decía que Panamá figura entre los países más caros del mundo, lo que no es equiparable con los bajos salarios de los panameños, que alcanzan solo para subsistir.

Todo va en aumento, nada baja de precio, y las personas con discapacidad no escapan de esa realidad.

Al gobierno que viene le corresponde sentarse seriamente a discutir el tema del desempleo con todos los actores interesados, a fin de buscar una alternativa a esta situación, que se hace insostenible para las personas con discapacidad.

Proponemos que se garantice, mediante ley de la República, que a las personas con discapacidad en periodo de jubilación se les otorgue el 100% de sus pensiones, de suerte que a futuro puedan sufragar sus gastos, generados por su propia discapacidad, pues no se trata solo de cargar con la discapacidad, también es imperativo sobrellevar la enfermedad generada por la propia vejez.

En ciudad de Panamá, la persona con discapacidad es un pasajero más, movilizándose entre bocinazos, frenadas y arranques, roces, empujones y (pocas) disculpas, dentro de una urbe que crece vertiginosamente y, con ello, la inseguridad, ausencia de solidaridad e insensibilidad, producto de la falta de acciones de instituciones estatales diseñadas para romper con estos paradigmas arcaicos; sin embargo, encontramos autoridades que miran hacia otro lado, mientras que se engrosan las planillas de técnicos y expertos en discapacidad, sin dar sus verdaderos frutos.

Proponemos la exoneración de pasajes, tanto para la persona con discapacidad como para los adultos mayores, como ya ocurre en otras latitudes del mundo.

Ahora bien, de lo que se trata es de defender una genuina política pública sobre el tema de discapacidad, tiene que ser un compromiso público del próximo mandatario de la República, con gente responsable y comprometida, eso sí, con una activa participación de las personas con discapacidad.

Nombrar autoridades identificadas con la población vulnerable, como las personas con discapacidad, sin influencias partidistas, amigos de los amigos, compadrazgos o nexos parentales, olvidándose del sujeto, qur es la persona con discapacidad y, como resultado, convirtiéndose en objeto e instrumento de las ambiciones personales de muchos.

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