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Sábado, 08 Septiembre 2018 18:38

Inclusión: el mejor apoyo a una persona con discapacidad es el empleo

A lo largo de la historia, la humanidad ha sufrido importantísimos avances, aunque en pleno siglo XXI, la inclusión social sigue siendo una asignatura pendiente. Es cierto que se han dado pasos importantes, sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer y más tras la crisis económica, que no ha ayudado a facilitar las cosas.

Pero ¿qué se entiende por inclusión social? Es una tendencia que busca posibilitar que personas en riesgo de pobreza o de exclusión social participen plenamente en la vida social y por tanto, tengan las mismas oportunidades educativas, laborales y económicas que el resto de la sociedad. En concreto, se preocupa por personas y grupos que estén en situaciones de precariedad o que pertenezcan a colectivos estigmatizados por su raza, su condición física (discapacidad) o su sexo, entre otros aspectos.

Para lograr la inclusión social es fundamental mejorar las condiciones de vida de los individuos y por ello, cabe hablar de inserción laboral. Precisamente, uno de los tres retos sociolaborales a los que urge dar respuesta en la próxima década es el empleo ordinario de personas con discapacidad, según la Fundación Adecco. Y es que siete de cada diez contratos siguen firmándose en el ámbito del empleo protegido, pero el problema es que este sistema de protección transitorio se acaba convirtiendo en la mayoría de los casos en una medida finalista. Por tanto, no cumple su objetivo de ser un primer paso donde las personas con capacidades diferentes se preparan y aprenden a desarrollar un determinado trabajo de cara a un empleo ordinario futuro. Eso sí, hay algunas excepciones que sí lo hacen, como el programa ‘for&from’ de Inditex, que da empleo a 167 personas discapacitadas.

Pero la realidad muestra que la tasa de actividad entre las personas con discapacidad es notablemente menor. El ‘Informe Olivenza 2017’, elaborado por el Observatorio Estatal de la Discapacidad (OED) y promovido por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), que se publicó el pasado mayo, situó la baja tasa de actividad de las 1.774.8000 personas en edad laboral (entre 16 y 64 años) con un grado de discapacidad superior o igual al 33% que viven en España 44 puntos inferior a la que tienen las personas en edad laboral sin discapacidad. Y es que si es complicado para la mayoría de la gente encontrar un trabajo, las personas con capacidades diferentes tienen aún más dificultades.

Si bien poco a poco van logrando tener más presencia en el mercado laboral, haciendo que vaya disminuyendo dicha discriminación. Algo que es posible, gracias, sobre todo, a las ofertas de empleo específicas que lanzan muchas asociacionesque tienen el objetivo de formarlas para el mercado, también a la colaboración de empresas y administraciones. Pero debería ser una tarea de todos porque muchos expertos apuntan que “el mejor apoyo a una persona con discapacidad es el empleo”.

 En esto de la inserción laboral también hay que mencionar el impacto positivo de las nuevas tecnologías. Así lo refleja, el informe ‘Tecnología y Discapacidad’, elaborado por la Fundación Adecco y la empresa Keysight Technologies Spain (especializada en el comercio al por mayor de ordenadores, equipos periféricos y programas informáticos), presentado el pasado 15 julio, Día Internacional de las Tecnologías Apropiadas. Entre sus conclusiones, destacaron que las nuevas tecnologías se han convertido en aliadas imprescindibles para la mejora y la normalización de la vida de las personas con discapacidad, así como en su acceso al empleo. “La tecnología está ganado la carrera a la Medicina en la mejora de la vida de las personas con discapacidad”, afirmó Elena Buitrago, usuaria de silla de ruedas.

El citado informe también señala que un 64% de las personas con discapacidad puede trabajar gracias a las nuevas tecnologías, un 12% más que hace cuatro años. De hecho, el año pasado, la contratación de personas con discapacidad anotó el mejor registro de toda la serie histórica (110.068 contratos), siendo los avances tecnológicos un factor decisivo. “El desarrollo de la tecnología convencional (móviles, tablets, apps, etc.) y la irrupción de adaptaciones tecnológicas (ratones y teclados virtuales o impresoras braille, entre otros) han permitido recuperar el talento de personas con discapacidad que, hasta el momento, permanecían excluidas del mercado laboral. La tecnología nos equipara a todos y reduce una brecha que parecía insoslayable”, subrayó Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.

Claro que a pesar del gran avance, el reto es acercar más el mundo de la discapacidad y el sector tecnológico, dando a la tecnología una dimensión más social, a través del diseño de nuevas herramientas que permitan seguir avanzando hacia la plena igualdad y normalización. Y es que apostar por la tecnología inclusiva no sólo es positivo para los beneficiarios, también para las empresas, que aumentan su diversidad y competitividad, al poder atraer a un mayor número de profesionales. La tecnología se convierte, así, en fuente de captación del talento.

Pero la inclusión social abarca muchos otros ámbitos y aspectos además de la inserción laboral, como el mundo del deporte o el académico, entre otros.

Por ejemplo, este año se ha celebrado la tercera edición del duatlón más inclusivo de España, para romper barreras sobre la discapacidad intelectual. Lo organiza la Fundación Síndrome de Down de Madrid y sus objetivos son: promover la salud, la actividad física y sobre todo, la inclusión social de las personas con síndrome de Down u otra discapacidad intelectual y ayudarles a superar las barreras y retos deportivos. Asimismo, busca fomentar la integración de las personas con discapacidad intelectual en la actividad deportiva y sensibilizar a la sociedad de que este colectivo es capaz de hacer deporte y deben tener los mismos derechos de ser reconocidos como deportistas.

En el ámbito académico cabe destacar la historia de Pablo Pineda, que se convirtió en el primer europeo con síndrome de Down en obtener un título universitario. Ha escrito dos libros, trabaja en la Fundación Adecco dando charlas para sensibilizar a las empresas para que contraten a personas con discapacidad y en 2009 debutó en el cine, protagonizando la película Yo, también, con la que ganó la Concha de Plata al mejor actor en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

En el curso académico 2016/2017, un total de 20.793 estudiantes con discapacidadse matricularon en universidades españolas, recuperándose la tendencia de crecimiento, tras dos años de descensos, según la décima edición de la ‘Guía de Atención a la Discapacidad’, elaborada por la Fundación Universia. Aunque el nivel aún está por debajo del máximo histórico registrado en el curso 2013/2014 con 21.942 estudiantes con discapacidad. Además, en dicha guía, participaron los Servicios de Apoyo a las Personas con Discapacidad de 77 universidades españolas, con el objetivo de informar a los estudiantes con discapacidad de lo que las universidades ofrecen en materia de atención a la discapacidad y apoyarles en su acceso a esta etapa.

Sin embargo, las diferencias son también notables en las cifras de tituladosespañoles, pues los jóvenes con discapacidad apenas suponen un 1% del total (1.766 sobre 197.535), según la Encuesta de Inserción Laboral de Titulados Universitarios del INE 2014. Tema que se debatirá y analizará en el IV Congreso Internacional 'Universidad y Discapacidad' organizado por Fundación ONCE, que tendrá lugar los días 15 y 16 de noviembre en Madrid. Esta edición coincidirá con el 70 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por lo que el Congreso quiere constatar que la educación superior y la Universidad son motores de cambio para la inclusión, cumpliendo el artículo 26 de dicha Declaración Universal, así como al artículo 24 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Pero al hablar de inserción no podemos olvidar la sensibilización y concienciacióndel resto de la sociedad a través de campañas, conferencias e incluso, el cine. Por ello, conviene destacar el premio al mejor actor que recibió Pablo Pineda por su papel en la película Yo también, así como el hecho que esta misma semana se ha conocido que el filme Campeones, protagonizado por personas con discapacidad intelectual y que ha sido un éxito en la taquilla española, representará a nuestro país en los Oscars. Además, el mismo equipo de esta película presentará el documental Ni diferentes ni distintos: campeones en el próximo Festival de San Sebastián sobre la vida privada de los protagonistas de Campeones.

Y hablando de cine, como vivimos en una sociedad donde impera la imagen, no estaría mal que la inserción de las personas con capacidades diferentes también se viera en las campañas publicitarias de diversos sectores, entre ellos, el de la moda. Y más cuando Marián Ávila se va a convertir en la primera modelo española con síndrome de Down que desfile en Nueva York. Todo empezó en Facebook, donde la modelo española conoció Kenzie Dugmore, una chica de 14 años que leyó su historia, habló con su madre, la coordinadora de modelos de fashion week neoyorkina, y se puso en contacto con la diseñadora Talisha White, conocida por su faceta inclusiva.

“Supe desde pequeña que quería ser modelo. Me gusta hacerme fotos y me veo muy guapa”, ha explicado Ávila en su entrevista con ABC. “Me considero un ejemplo. Todo el mundo puede cumplir su sueño si se lo propone. Las barreras están para superarlas”, ha añadido. Con este paso abrirá un camino al otro lado del Atlántico, en un evento de repercusión, pero en España, hace tiempo que Ávila se subió a las pasarelas: la primera vez fue en 2016 en el Hotel Ritz de Madrid y también ha estado en la Semana de la Moda de Sevilla. Además, ha sido imagen de la última campaña de moda joven de El Corte Inglés. Esta joven modelo tiene las ideas muy claras y le gustaría “que la sociedad nos reconociese a todos los que tenemos síndrome de Down. Somos personas con derechos, no somos invisibles. Podemos hacer cosas”.

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